
Cuando crecemos tenemos que ir
tomando decisiones para comenzar a formar nuestro futuro, algunas personas
deciden estudiar derecho, medicina, arte, Ingeniería, psicología etc., carreras
muy interesantes.
Por mucho tiempo estuve
confundida en cuanto a esa decisión, pero un día supe al fin que esa respuesta,
decidí ser maestra ¿Qué linda carrera no? Una carrera en la que uno se dedica
al cuidado y a enseñar a un grupo de niños que recién comienzan a descubrir y
conocer la vida, el mundo.
A veces uno pasa por momentos de
alegría y también tristeza, pero descubrí que ellos pueden transformar esos
días tristes en días de felicidad; experimentar en un fuerte abrazo como tu
alma se llena de paz, es algo que no puedo explicar, como se trasmite esa
pureza, esa dulzura, esa fuerza que solo ellos tienen.
Ser Maestra implica mucho más que
un compromiso, implica dar todo lo que uno lleva adentro para transmitirlo de
la mejor forma a cada uno de ellos, para que crezcan felices y con paz dentro
de sus corazones.
Espero pronto regresar pronto a un salón de clases para ver los rostros de esas personitas tan puras e inocentes que de forma inexplicable llenan de alegría mi corazón y más que enseñarles algo, soy yo quien aprende de ellos como volver a ser niña otra vez
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